El cliente no vio el equipo. Vio dos documentos.
Ninguno de los dos existía cuando apareció la oportunidad.
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Se estaba cotizando un equipo que todavía no se compraba. Para ofrecerlo había que mostrar su ficha técnica, y no existía. Tampoco existía la presentación del servicio de inspección y certificación de elementos de izaje.
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Lo único disponible era la ficha del proveedor: en inglés, con seis aplicaciones que iban desde logística portuaria hasta barcos pesqueros y exportación al mundo.
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No se puede ofrecer lo que no se puede mostrar. Antes que el equipo, llega el documento.
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Se hicieron las dos piezas. La ficha llevó al frente 50 t de capacidad, 200 m de alcance, IP67 y 12 h de autonomía, y cerró en operar a distancia y reducir la exposición del personal.
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No era ponerle un logo encima. Era construirlas dentro de la identidad que ya existía, para que las dos hablaran desde la misma empresa.